ARTÍCULOS MUJERES

Dolors Argilés, enseñar Filología Catalana en la Complutense de los sesenta

Mi madre se marcho hace 22 años un día como hoy, 22 de Diciembre.

Este año, especialmente, por diversas circunstancias la he echado mucho de menos y a la vez me ha dado fuerzas para no rendirme e ir “A Contracorriente” como ella me enseñó y demostró toda su vida. 

Mamà t’estimo

Aquí os dejo la entrevista que le realizaron en el Diari de Tarragona en 1994:

Cuando en 1969 Dolors Argilés inició sus clases de lengua y literatura catalana en la Universidad Complutense de Madrid -ciudad en la que ha residido durante 30 años- marcó el hito histórico de impartir por primera vez una asignatura de Filología Catalana en la capital de España. Dolors Argilés, nacida en Lleida en 1920 y licenciada en Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona junto a Badía i Margarit y a Sebastià Mariné, el conocido filólogo de Vilaplana, residío en Reus entre 1942 y 1962, ciudad en la que se educaron sus nueve hijos y donde su marido, el arquitecto Francesc Adell diseñó emblemáticos edificios como los del Museo de Vilaseca o el del Colegio del Roser, futura Facultad de Ciencias Económicas.

«¿Cómo se realizó su entrada en la Complutense?»

«Yo residía en Madrid cuando se creó el Departamento de Románicas. El entonces decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Sebastià Mariné, me contactó alegando que era el momento de montar una asignatura de Filología Catalana, y que no disponían de fondos para traer a un profesor desde Cataluña. ¿Cómo fueron los inicios?»

Empezamos desde cero y con una retribución simbólica. Fue muy emocionante pero muy duro porque en 1969, todavía con Franco en el poder, los alumnos se matriculaban pensando que el catalán era un dialecto o un castellano mal hablado. Ahora parece inverosímil tratándose de una asignatura de quinto curso de una carrera de letras.

«¿Tardó en producirse un cambio de mentalidad?»

Curiosamente, al cabo de 5 o 6 años la clase se llenó de estudiantes «rebotados». Llegué a tener a un ex catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca. El nivel subió astronómicamente, los alumnos se interesaban por la etimología, dominaban el latín.

Yo tuve que enseñar de manera combativa en una época difícil, cuando se corría delante de los grises.

«¿Habría que esperar a la muerte de Franco?»

A partir de 1974 los alumnos veían con simpatía el hecho catalán. Sentían curiosidad, sorpresa e ilusión por conocer una cultura diferente. Las clases se volvieron dinámicas y cambió la asignatura, hasta entonces enfocada hacia la lengua para darle una orientación de cultura catalana. 

«¿Usted se ha integrado en la vida de las entidades catalanas en Madrid?» 

Desde siempre he intentado asistir a los actos culturales que se organizan. Ahora se celebran con asiduidad en la Blanquerna. Sigo siendo socio del Cercle Català.

«¿Sigue dando clases?»

Ahora me invitan a muchas conferencias y congresos. Me consideran un fósil de la docencia -y se ríe —porque yo tuve que enseñar de manera combativa en una época difícil, cuando se corría delante de los grises. Pero la concepción social de la catalanidad ha evolucionado.

Ha habido un acercamiento política y culturalmente hacia la lengua y la cultura catalanas, que hasta hace poco se desconocían.

Diari de Tarragona
21.04.94

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